Subas frecuentes complican la rentabilidad
El sector de los kioscos atraviesa un escenario desafiante marcado por el aumento sostenido de costos y una caída en el nivel de ventas. Sebastián Tomatis, propietario de Kiosco Open 24, explicó que la principal dificultad radica en la actualización constante de precios por parte de grandes proveedores.
“Hay aumentos semanales o cada 15 días. Por ejemplo, productos de Coca-Cola pueden subir un 4% en una semana. Son porcentajes chicos, pero muy seguidos”, señaló. Según indicó, esa dinámica obliga a los comerciantes a decidir entre trasladar de inmediato el incremento al cliente o absorber parte del ajuste para no afectar aún más el consumo.
La inestabilidad en los precios complica la planificación comercial y reduce los márgenes, especialmente en un rubro donde la rentabilidad por producto suele ser acotada.
El peso de los gastos fijos
A la presión de los proveedores se suma el impacto de los costos estructurales. La electricidad es uno de los factores más sensibles para el negocio, dado el uso constante de heladeras y freezers para conservar bebidas y alimentos.
“El consumo de luz es muy importante”, advirtió Tomatis, en referencia al incremento de tarifas en un contexto donde las ventas no acompañan el ritmo de los costos.
Negocios familiares y más horas de trabajo
Ante este panorama, la mayoría de los kioscos que lograron mantenerse abiertos son atendidos por sus propios dueños. “En general siguen funcionando los que trabajan los propietarios. Nosotros somos una familia y tenemos un solo empleado. Abrimos muchas horas y eso requiere organización y presencia constante”, explicó.
La reducción de personal y la mayor dedicación directa de los dueños se han convertido en estrategias clave para sostener la actividad.
Expectativas por la temporada escolar y el efecto mundialista
Pese a la coyuntura compleja, el inicio del ciclo lectivo genera expectativas positivas. La mayor circulación de estudiantes y familias suele traducirse en un aumento del movimiento comercial en barrios y centros urbanos.
Además, este año se suma el llamado “clima mundialista”. Si bien Tomatis aclaró que no comercializa figuritas, recordó que en ediciones anteriores la demanda fue significativa y permitió a muchos kiosqueros mejorar sus ingresos de manera temporaria.
El kiosco continúa siendo un punto tradicional de consumo cotidiano, pero su sostenibilidad depende cada vez más del esfuerzo de quienes lo atienden, en un entorno donde los costos presionan y el nivel de consumo sigue sin repuntar con fuerza.

