Robots y rarezas tecnológicas dominan el MWC en Barcelona

La feria gira del móvil al robot y a la IA aplicada

El Mobile World Congress de este año en Barcelona dejó una señal clara sobre hacia dónde se está moviendo la industria. Los teléfonos siguen presentes, pero ya no monopolizan el foco. En los stands y pasillos de la Fira, el protagonismo se lo llevaron robots, brazos mecánicos, prototipos de oficina con inteligencia artificial y formatos de pantalla que buscan diferenciarse en un mercado maduro.

La tendencia no fue exclusiva de fabricantes especializados. Marcas de smartphones se sumaron a las demostraciones con humanoides y sistemas móviles con partes motorizadas. En paralelo, grandes nombres del sector tecnológico aprovecharon el evento para mostrar piezas de infraestructura que normalmente se ven solo en laboratorios, como plataformas de computación cuántica. El resultado fue una feria con menos énfasis en el salto anual de cámara o procesador, y más en dispositivos que prometen automatizar tareas, interactuar con el entorno y abrir nuevas categorías de producto.

Lenovo propone un compañero de escritorio con cámara y proyector

Entre los prototipos, Lenovo destacó con un concepto orientado al trabajo cotidiano. Su “compañero IA de trabajo” se presenta como un brazo robótico de sobremesa con una esfera superior que actúa como cabeza y como interfaz. La idea es que no sea solo un asistente de software, sino un elemento físico capaz de operar con documentos y de participar en flujos de trabajo híbridos.

El dispositivo incorpora cámaras para escanear papeles, resumir contenido y organizar información con el objetivo de estructurar, por ejemplo, una presentación. Su panel frontal también integra un proyector para lanzar imágenes de hasta 40 pulgadas con resolución 1080p. El control está pensado para ser natural, con comandos de voz y gestos, en una apuesta por reducir fricción en tareas repetitivas y por conectar el mundo del documento físico con la gestión digital.

Lenovo lo exhibe como un prototipo, pero el concepto apunta a una dirección concreta: en la oficina, la IA no solo responde preguntas, también captura, ordena y presenta información, y lo hace desde un punto fijo de trabajo, como si fuera un colega mecánico pegado al escritorio.

IBM muestra un ordenador cuántico más allá del laboratorio

Otra escena llamativa llegó de la mano de IBM, que llevó al evento su Quantum System Two, una plataforma modular de computación cuántica. Para el público general, fue una oportunidad de ver el aspecto y la escala de un sistema pensado para operar en condiciones extremas, cerca del cero absoluto, alrededor de menos 270 grados. Ese requisito no es un detalle técnico menor. Es una parte esencial del intento de mantener controlados los estados cuánticos y de reducir los errores, uno de los grandes obstáculos para convertir la computación cuántica en una herramienta práctica.

En una feria históricamente asociada al consumo, este tipo de exposición funciona como recordatorio de que la próxima ola de capacidades no depende solo del dispositivo final. También depende de infraestructura, materiales y sistemas que permiten nuevos tipos de cálculo. El Quantum System Two, tal y como se presentó, pone rostro a una tecnología de la que se habla mucho, pero que pocas veces se observa de cerca.

Honor, China Mobile y otros empujan robots hacia el público

En el terreno de los productos de cara al usuario, Honor mostró el Robot Phone, un teléfono cuya cámara se eleva como un periscopio mediante un brazo motorizado. El objetivo es mantener el encuadre de un objeto en movimiento, estabilizar mejor la imagen o seguir al usuario durante una videollamada. No es solo una curiosidad mecánica. Es un intento de añadir movimiento a un componente que suele ser estático y, con ello, ofrecer una experiencia diferenciada en fotografía y vídeo.

En el stand de China Mobile, la robótica se presentó de forma más teatral y funcional a la vez. La compañía exhibió robots camareros y cocineros, con torso humanoide, brazos articulados y sensores para captar el entorno, pero con un sistema de desplazamiento basado en ruedas. La serie LingXi se mostró preparando platos y bebidas y luego llevándolos a la mesa correspondiente. La propuesta encaja con un discurso que mezcla automatización de servicios y demostraciones de capacidades para entornos controlados.

También hubo robots diseñados para espectáculo. Se vieron máquinas capaces de bailar o realizar piruetas, incluyendo saltos hacia atrás. Algunos fabricantes, como Unitree, los llevaron incluso a un ring para simular combates de boxeo, una forma de enseñar coordinación, equilibrio y respuesta motriz en un formato fácil de entender para el público.

Nuevos formatos: el triple plegable y un móvil con mechero

Aunque los robots dominaron la conversación, hubo innovaciones en hardware clásico. Samsung presentó un plegable de triple formato con doble pliegue y una pantalla que llega a 10 pulgadas. El Galaxy Z Trifold refuerza la idea de que los plegables múltiples buscan consolidarse como categoría, especialmente después de que en una edición anterior ya se viera un concepto similar en otros fabricantes. La compañía afirmó que la recepción del terminal ha sido positiva en los mercados donde está disponible, Estados Unidos y Corea del Sur.

En el extremo opuesto del espectro, Oukitel, conocida por dispositivos ultrarresistentes, mostró un smartphone con mechero incorporado. El modelo WP63 combina una pantalla de 6,7 pulgadas con una batería de 20.000 mAh, necesaria para alimentar la resistencia que actúa como encendedor, en un guiño a los sistemas de los coches de otra época. La rareza atrajo tantas demostraciones que, según se comentó en la feria, el mechero dejó de funcionar hacia el tercer día, una anécdota que resume bien el espíritu del evento: innovación, espectáculo y prototipos que todavía están afinando su lugar en el mercado.