EEUU pierde 92.000 empleos en febrero y sube el paro

Un cambio de signo que reabre el debate sobre el ciclo

El informe laboral de Estados Unidos publicado este viernes dibuja un retroceso inesperado en el pulso del empleo a comienzos de año. El Departamento de Trabajo informó de una pérdida de 92.000 puestos no agrícolas en febrero, un giro frente al avance registrado en enero. El deterioro coincide con un aumento del desempleo y con una menor participación en el mercado laboral, señales que suelen elevar la cautela sobre la trayectoria de la actividad.

La tasa de paro subió al 4,4%, una décima más que en enero y dos décimas por encima del nivel de hace un año. En paralelo, el número de personas desempleadas aumentó hasta 7,571 millones, desde 7,368 millones el mes anterior, según el mismo informe.

Revisiones que alteran el punto de partida de 2026

Más allá del dato de febrero, las correcciones introducidas a los meses previos cambian la foto de tendencia con la que se estaba evaluando el inicio del año. Diciembre pasó de un saldo positivo a uno negativo: la cifra revisada quedó en -17.000 empleos tras haberse estimado previamente en +48.000. Enero también fue ajustado a la baja, desde +130.000 a +126.000.

En conjunto, estas revisiones eliminan 69.000 empleos de lo que se había comunicado con anterioridad. En la práctica, el mercado laboral llega a febrero con una base más débil de lo que sugerían las primeras lecturas, lo que amplifica el contraste entre el cierre de 2025 y el arranque de 2026.

El peso del paro de larga duración sigue siendo relevante

Dentro del total de desempleados, el informe destacó el volumen de parados de larga duración. Las personas sin trabajo durante 27 semanas o más ascendieron a 1,899 millones, equivalentes al 25,1% del conjunto de desempleados. Este segmento suele funcionar como termómetro de fricciones en la recolocación, porque refleja situaciones donde la búsqueda de empleo se prolonga y la probabilidad de reincorporación tiende a reducirse.

Al mismo tiempo, el reporte situó la tasa de participación de la fuerza laboral en 62%, una décima menos que en enero. Un descenso de participación puede influir en la lectura del desempleo, ya que implica que una parte de la población en edad de trabajar queda fuera de la contabilización activa del mercado laboral.

Menos subempleo involuntario aporta una señal distinta

No todos los indicadores del informe se movieron en la misma dirección. El número de trabajadores a tiempo parcial por motivos económicos, es decir, quienes trabajan menos horas de las que desean por falta de alternativas, cayó con fuerza. El colectivo se redujo en 477.000 personas respecto a enero, hasta 4,396 millones.

Este descenso puede interpretarse como una mejora en una dimensión específica del empleo, aunque convive con una caída neta de puestos y con un aumento del paro. En ese contexto mixto, el informe añade complejidad a la evaluación del mercado laboral: el ajuste no se limita a un único indicador y obliga a ponderar la evolución del empleo, el desempleo, la participación y el subempleo a la vez.