Las bolsas ganan apoyo con el crudo a la baja
Las principales bolsas europeas arrancan la sesión en positivo tras un retroceso del petróleo, en un mercado que sigue reaccionando a titulares sobre la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta de Teherán con misiles y drones. El ánimo comprador se apoya también en la idea, deslizada desde Washington, de que podría intervenir para frenar la escalada del precio del crudo, incluso con medidas vinculadas al mercado de futuros.
La tensión energética continúa siendo el termómetro de la aversión al riesgo. En las últimas jornadas, los movimientos de las acciones, los bonos y las divisas han pivotado alrededor del petróleo y del gas, más que de los resultados empresariales. Con el crudo moderando parte del impulso, los futuros del Euro Stoxx 50 y del DAX se mantienen en verde antes de la apertura, mientras los inversores se preparan para una sesión con agenda macro cargada y un dato clave por la tarde en Estados Unidos.
India recibe un respiro y el mercado mide el alcance
En paralelo al giro en el crudo, Estados Unidos ha concedido a India una exención provisional para seguir importando petróleo ruso. La medida introduce un matiz en el equilibrio de oferta, justo cuando el conflicto eleva la prima de riesgo sobre los flujos de energía y las rutas de transporte. En la práctica, el mercado interpreta el movimiento como un intento de evitar que la escalada militar se traduzca en un shock energético prolongado, aunque la lectura final dependerá de la duración del conflicto y de la intensidad de los ataques en la región.
Alemania afronta pedidos industriales con base exigente
El primer foco macro en Europa llega con los pedidos a fábrica de Alemania de enero. El consenso apunta a una caída mensual del 4,3%, una cifra que se explica por la comparación con un diciembre excepcionalmente fuerte. El repunte previo estuvo impulsado por contratos puntuales, lo que deja un listón difícil para el arranque de 2026.
Aun así, el trasfondo industrial muestra señales de estabilización. El PMI manufacturero alemán cerró febrero en 50,9, por encima del umbral que separa contracción de expansión por primera vez desde 2022. La lectura sugiere mejora, aunque el mercado sigue preguntándose si la recuperación se apoya en una demanda privada sólida o depende en exceso de gasto interno y factores puntuales.
Una cifra mejor de lo previsto podría apoyar a valores industriales y cíclicos en el DAX. Un dato más débil reabriría dudas sobre la consistencia del rebote, pero el mercado tiende a evitar conclusiones definitivas con una sola publicación mensual.
Eurozona: el PIB confirma el pulso, pero no despeja dudas
Más tarde, Eurostat publica la segunda estimación del PIB de la eurozona del cuarto trimestre de 2025. El mercado espera que se confirme un avance del 0,3% trimestral y del 1,3% interanual. Es un dato que raramente mueve por sí solo, pero alimenta el relato sobre el ciclo europeo, especialmente en un bloque con crecimiento desigual entre países.
Una sorpresa al alza reforzaría el tono de banca y cíclicas y podría complicar la narrativa de recortes de tipos rápidos. Una sorpresa a la baja devolvería presión a la discusión sobre el margen del BCE para apoyar la actividad. Con todo, la mayoría de operadores asume que el PIB quedará en un segundo plano frente al informe laboral de Estados Unidos de la tarde.
Estados Unidos: el informe de empleo marca el día
La referencia clave llega a las 14:30 con las nóminas no agrícolas de febrero. El consenso sitúa la creación de empleo en +59.000 frente a los +130.000 de enero, con la tasa de paro estable en 4,3%. El mercado descuenta distorsiones temporales, con atención a factores puntuales que podrían mover la cifra final sin implicar un cambio estructural del mercado laboral.
La lectura del dato importa más por lo que implica para el calendario de la Reserva Federal que por la cifra en sí. La expectativa dominante es que la Fed mantenga tipos en la próxima reunión, pero el informe puede alterar la ventana de los próximos movimientos. En un contexto de energía cara, cualquier sorpresa que reavive temores de inflación persistente o de enfriamiento abrupto del crecimiento puede trasladarse a la renta variable y a los bonos con rapidez.
Un resultado en torno al consenso suele ser digerible para el mercado: enfría sin romper. Una sorpresa claramente débil puede impulsar los bonos al inicio, pero también acelerar el giro hacia miedo a recesión y castigar la bolsa. Una sorpresa fuerte tiende a presionar a la baja a los activos más sensibles a tipos, con especial impacto en tecnología y crecimiento, al reforzar la idea de tipos altos durante más tiempo.
Índices: el crudo sigue dictando el sesgo
En Estados Unidos, el S&P 500 ha mostrado sensibilidad directa al petróleo durante la semana. El vínculo es claro: si el crudo se mantiene elevado, la inflación tarda más en moderarse y el margen para recortes de tipos se reduce. En Europa, el DAX aparece especialmente expuesto por la dependencia energética y el peso de industria, exportadoras y automoción. En Japón, el Nikkei acusa la combinación de petróleo caro e incertidumbre sobre el Banco de Japón, en una economía fuertemente importadora de energía.
De cara a la sesión, el mercado vuelve a una lógica simple: si el crudo se estabiliza, la renta variable respira. Si repunta con fuerza, reaparecen dudas sobre inflación, crecimiento y política monetaria.

