El encarecimiento del combustible en España se ha acelerado desde el inicio del conflicto en Oriente Medio el 28 de febrero de 2026. En apenas dos semanas, la subida se ha notado sobre todo en la gasolina y, con más fuerza, en el diésel. El repunte ha reabierto el debate sobre si el Gobierno debe aplicar medidas de choque, como recortes fiscales temporales, para contener el impacto en familias y sectores intensivos en conducción.
Los datos comparan el precio medio del 27 de febrero de 2026, víspera del estallido, con los niveles actuales. La referencia utilizada corresponde a los carburantes más económicos habituales: gasolina 95 y gasóleo A, además de GLP. Las cifras proceden del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, según la información consultada por coches.net.
Gasolina: +13,6% en menos de dos semanas
El precio medio de la gasolina ha pasado de 1,478 euros por litro a 1,679 euros por litro. El incremento es de 0,201 euros por litro, equivalente a una subida del 13,6%. Trasladado al gasto doméstico, llenar un depósito tipo de 55 litros costaba 81,29 euros antes del conflicto y ahora se sitúa en 92,36 euros. La diferencia es de 11,07 euros por repostaje con esa capacidad.
El movimiento tiene efectos inmediatos en la movilidad diaria. Para hogares que dependen del coche en desplazamientos laborales, la subida no solo eleva el gasto mensual. También reduce margen de consumo en otros bienes, especialmente en un contexto donde la energía funciona como coste transversal para transporte y distribución.
Diésel: el mayor salto, +25,57%
El diésel registra el cambio más brusco. La media ha escalado de 1,435 euros por litro a 1,802 euros por litro. La diferencia es de 0,367 euros por litro, un alza del 25,57%. En un depósito de 55 litros, el coste pasa de 78,93 euros a 99,11 euros. Eso supone 20,18 euros más por llenado.
El impacto del diésel es especialmente sensible porque alimenta una parte relevante de la flota profesional, desde transporte y logística hasta servicios que dependen de furgonetas. Cuando el diésel se encarece con esta velocidad, la presión suele trasladarse a precios finales, o bien a márgenes empresariales si no es posible repercutir el coste.
GLP: subida moderada, pero al alza
El GLP presenta un incremento más contenido. El litro ha subido de 0,931 euros a 0,957 euros, es decir, 0,026 euros por litro, un 2,79% más. En la misma referencia de 55 litros, el coste pasa de 51,21 euros a 52,64 euros, con una diferencia de 1,43 euros. Aunque es un alza menor, refuerza la idea de que la tendencia alcista afecta a todo el abanico de combustibles de automoción.
Qué medidas se estudian en España
La experiencia reciente más comparable fue 2022, cuando el Gobierno aplicó una bonificación de 20 céntimos por litro entre abril y junio, con prórrogas que prolongaron el esquema hasta final de año. En ese diseño, 15 céntimos los asumía el Estado y el resto recaía en las petroleras. En 2023 se mantuvo solo para transporte profesional y luego se fue reduciendo.
En esta ocasión, el debate se mueve hacia medidas fiscales. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha trasladado que distintos sectores no ven con buenos ojos volver a una bonificación generalizada como la de 2022, y que se exploran alternativas de ajuste tributario. Entre las propuestas que circulan en el sector, la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicios (CEEES) plantea dos vías: una reducción temporal del IVA del 21% al 10%, con un abaratamiento estimado de unos 15 céntimos por litro, o una rebaja temporal del Impuesto Especial de Hidrocarburos del 50% para diésel y del 40% para gasolina, que se traduciría en torno a 22 céntimos por litro.
Otras organizaciones también piden intervención. La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) alerta del daño operativo que generan los precios altos y subraya el papel social del sector en movilidad y seguridad vial, especialmente en territorios con menos alternativas de transporte. Por su parte, Facua ha solicitado medidas que permitan actuar en emergencias con mecanismos que limiten márgenes y establezcan referencias de precios máximos para productos clave, incluyendo combustibles.

