gestión de riesgos climáticos en patrimonio se ha convertido en una prioridad práctica, no solo en un concepto de sostenibilidad. En Atenas, HDI Global y su división HDI Risk Consulting (HRC) han iniciado un trabajo con el Comité Olímpico Helénico para medir y reducir la exposición del Estadio Panatinaico (Kallimarmaro) ante episodios extremos asociados al cambio climático.
Un piloto con valor simbólico y operativo
El proyecto abre la serie internacional Iconic Landmarks, un marco de evaluación concebido para proteger enclaves históricos y culturales en distintos países. La idea es directa: tratar un monumento como lo que es en la práctica, una infraestructura viva con flujos de visitantes, eventos, rutinas de mantenimiento y puntos críticos donde el clima puede romper la normalidad.
El Kallimarmaro aporta un caso de máxima visibilidad. Situado en el centro de Atenas, es el único estadio del mundo construido íntegramente en mármol. Su origen se remonta al siglo IV a.C. y fue reconstruido para los Juegos Olímpicos modernos de 1896. Hoy sigue funcionando como sede de grandes ceremonias, eventos deportivos y actividades culturales. Entre ellas destacan la llegada del Maratón de Atenas y la entrega de la Llama Olímpica, actos que dependen de la continuidad operativa del recinto y de condiciones de seguridad muy concretas.
Atenas se calienta y el riesgo deja de ser teórico
La evaluación parte de una realidad regional que se agrava. El estadio se enfrenta a olas de calor, lluvias intensas, periodos de sequía y humo derivado de incendios forestales. En este contexto, el riesgo no se reduce a “daños materiales”: también incluye impacto en salud de asistentes y trabajadores, interrupciones de eventos, degradación acelerada de materiales y mayor presión sobre la operación del recinto.
Las proyecciones incluidas en el análisis apuntan a un salto relevante en la severidad del calor. Los días con temperaturas superiores a 35°C podrían triplicarse en los próximos 30 años en Atenas. Mirando más lejos, se menciona un escenario donde las máximas podrían llegar a 46,6°C hacia 2060, esto es 4,5°C por encima de la década de 1970, y acercarse a 50°C a finales de siglo. En paralelo, el número anual de días con olas de calor pasaría de 7,2 en 1970 a más de 65 en 2100. Ese cambio transforma por completo el perfil de riesgo para un recinto abierto, con graderíos de piedra y superficies expuestas.
De la modelización a medidas compatibles con la conservación
El equipo de HDI Risk Consulting realizó una visita técnica al estadio para combinar modelos científicos de riesgo climático con el análisis del valor patrimonial. El objetivo no es “modernizar” el monumento a cualquier precio, sino identificar vulnerabilidades y proponer acciones que mantengan la integridad histórica del lugar.
El enfoque descrito se apoya en tres capas. Primero, detectar dónde el clima puede generar daños físicos o degradación. Segundo, evaluar cómo esos daños se traducen en fallos operativos, por ejemplo restricciones de acceso o cancelación de eventos. Tercero, diseñar respuestas concretas que puedan implantarse sin comprometer el carácter histórico del recinto.
Entre las medidas citadas figuran mejoras de drenaje para gestionar episodios de lluvia intensa, un mayor control del estado de los materiales y protocolos operativos específicos para olas de calor extremo o mala calidad del aire. En la práctica, esto significa convertir el riesgo climático en tareas recurrentes: inspecciones programadas, umbrales de actuación, criterios de suspensión de actividades y planes de comunicación para eventos con gran afluencia.
Qué busca HDI con Iconic Landmarks
Para HDI Global, el piloto en Atenas es una carta de presentación de servicios avanzados que conectan riesgo climático, continuidad operativa y preservación cultural. La iniciativa Iconic Landmarks está diseñada para replicarse en otros monumentos, con una lógica de resiliencia que sea técnica, medible y aplicable, pero también sensible a la conservación.
La lectura de mercado es clara. A medida que el clima introduce mayor volatilidad, las entidades que gestionan patrimonio necesitan algo más que mantenimiento tradicional. Requieren diagnósticos de exposición, planes de adaptación, y criterios de operación que reduzcan pérdidas y eviten incidentes, sin alterar el valor histórico del activo. En este sentido, el trabajo en el Kallimarmaro funciona como un caso piloto: un símbolo mundial sometido a estrés climático creciente, con la presión adicional de eventos que no admiten improvisación.

