La guerra en Irán borra el alivio hipotecario

El euríbor vuelve a niveles de hace un año

El repunte del euríbor ha cambiado en pocos días el panorama para millones de hipotecados en España. Lo que hasta hace poco apuntaba a una etapa de estabilidad e incluso a una posible relajación monetaria en la zona euro ha dado paso a un escenario mucho más incierto, marcado por el encarecimiento del petróleo y por el temor a un nuevo impulso inflacionario ligado a la guerra entre Irán y Estados Unidos.

La tasa media provisional del euríbor ya se sitúa en el 2,397 por ciento, prácticamente calcada a la de hace un año, cuando cerró en el 2,398 por ciento. La referencia diaria del martes escaló además hasta el 2,547 por ciento, reflejando la rapidez con la que el mercado ha ajustado sus expectativas desde el inicio de las hostilidades. En términos prácticos, esa subida ha neutralizado casi por completo el beneficio que muchos hogares esperaban obtener en la revisión de sus préstamos a tipo variable.

Con ese nivel, una hipoteca tipo de 150.000 euros a 25 años y un diferencial de euríbor más un 1 por ciento apenas vería una rebaja de ocho céntimos en su cuota mensual si se actualizara con el dato actual de marzo. El mensaje es claro: la mejora que se anticipaba para el coste de financiación de las familias ha desaparecido casi por completo.

El petróleo y la inflación cambian el guion del BCE

Hasta que estalló la nueva crisis en Oriente Próximo, el mercado asumía que el Banco Central Europeo había entrado en una fase de espera. Con la inflación más contenida, la expectativa dominante era que la institución presidida por Christine Lagarde mantuviera los tipos en el 2 por ciento e incluso dejara abierta la puerta a futuras bajadas. Esa narrativa se ha debilitado con fuerza en apenas dos semanas.

El principal detonante ha sido la subida del petróleo. Con el Brent por encima de los 100 dólares, los inversores vuelven a temer un shock inflacionario si el conflicto se prolonga. El encarecimiento de la energía no solo presiona directamente a los combustibles y a los costes empresariales. También amenaza con extenderse a través de las cadenas de suministro, especialmente si persisten las tensiones derivadas de la interrupción de rutas marítimas en Oriente Próximo.

Ese riesgo es el que ha devuelto presión al euríbor. El índice refleja el coste al que los bancos se prestan dinero entre sí en el mercado interbancario de la eurozona. Si las entidades perciben que el BCE podría endurecer la política monetaria para contener un nuevo brote de inflación, el precio de esa financiación sube y el euríbor recoge rápidamente ese cambio de expectativas.

Las hipotecas variables vuelven a quedar expuestas

El efecto más inmediato recae sobre quienes tienen préstamos a tipo variable, todavía mayoritarios en España. Durante los últimos meses, el descenso gradual del euríbor había alimentado la esperanza de una reducción más visible en las cuotas. Sin embargo, el movimiento reciente ha frenado ese alivio antes de que llegara a consolidarse.

La situación es especialmente sensible porque el euríbor actúa como termómetro adelantado de la política monetaria. No hace falta que el BCE suba tipos de inmediato para que el índice reaccione. Basta con que el mercado considere verosímil ese escenario para que el coste de financiación interbancaria aumente y las revisiones hipotecarias empiecen a resentirse.

Eso explica por qué el impacto ya se nota aunque el banco central no haya movido aún ficha. En la práctica, las familias vuelven a enfrentarse a un escenario en el que la rebaja de sus cuotas queda suspendida y cualquier agravamiento del conflicto podría incluso reabrir la puerta a nuevos encarecimientos en las revisiones futuras.

La reunión del BCE centra ahora toda la atención

El próximo foco del mercado está en la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, convocada para mañana y pasado. Por ahora, no parece probable una subida inmediata de tipos. El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, ya señaló el viernes que, con la información disponible, resultaba improbable que la institución modificara el precio del dinero en esta próxima cita.

Aun así, el tono del debate ha cambiado. En las actas de la última reunión del BCE, celebrada el 5 de febrero y publicadas la semana pasada, la institución reconoce que la guerra en Irán puede influir en la evolución de los precios. Esa admisión no implica una decisión inmediata, pero sí confirma que el conflicto ha entrado de lleno en el análisis monetario de Fráncfort.

La cuestión ya no es solo qué hará el BCE en esta reunión, sino cuánto tiempo podrá mantener su actual postura si el petróleo sigue caro y la inflación repunta. Para los hipotecados, esa incertidumbre significa que el alivio esperado se ha evaporado justo cuando parecía más cercano. El euríbor ha vuelto a recordar que, en un entorno geopolítico inestable, las cuotas de las hipotecas pueden cambiar mucho más rápido de lo que cambian los tipos oficiales.