El coste laboral en España marca otro máximo

Los salarios cierran 2025 por encima de la inflación

El mercado laboral español terminó 2025 con un nuevo avance de los costes por trabajador y con señales de que la presión salarial sigue viva, aunque lejos del fuerte impulso observado tras la pandemia. En el cuarto trimestre, el coste laboral total subió un 3,8 por ciento interanual y alcanzó los 3.382,48 euros por trabajador y mes, el nivel más alto registrado para un cierre de año desde que comenzó la serie estadística en 2000.

La evolución de los salarios acompañó ese movimiento. El coste salarial, que recoge las remuneraciones en metálico y en especie, creció un 3,6 por ciento interanual hasta 2.531 euros brutos por trabajador y mes, también un máximo histórico para un cuarto trimestre. La subida mantiene una tendencia sostenida de varios años y se produce en un contexto en el que el salario mínimo ha seguido elevándose de forma consecutiva, contribuyendo a empujar la base retributiva en numerosos sectores.

El dato tiene además una lectura relevante en términos de poder adquisitivo. La inflación media del último trimestre del año se situó en el 3 por ciento, por debajo del avance salarial. Eso significa que, en el cierre de 2025, las remuneraciones crecieron a un ritmo superior al de los precios, algo que ofrece cierto alivio tras varios ejercicios marcados por la erosión del ingreso real.

El repunte se acelera levemente tras meses de moderación

Los datos revisados por el Instituto Nacional de Estadística confirman un incremento de ocho décimas respecto al trimestre anterior tanto en el coste laboral como en el salarial. El movimiento sugiere un pequeño reenganche de la presión sobre las empresas después de varios trimestres de contención, en los que la intensidad del ajuste pospandemia había empezado a perder fuerza.

Ese cambio de ritmo no supone un regreso al fuerte boom salarial que siguió a la reapertura económica, pero sí indica que el proceso de moderación no ha eliminado la tendencia de fondo. España encadena ya cinco años consecutivos de aumentos en el coste laboral, una secuencia que apunta a un mercado de trabajo todavía tensionado en determinadas actividades y regiones.

La mejora no se concentró únicamente en los sueldos directos. También crecieron con fuerza los costes no salariales, que incluyen partidas como las cotizaciones sociales y otros gastos asociados al empleo. Ese componente fue, de hecho, el que más se aceleró en el tramo final del año.

Las cotizaciones impulsan el alza de los costes empresariales

La partida de otros costes aumentó un 4,4 por ciento interanual en el cuarto trimestre y se situó en 851,44 euros por trabajador y mes. Dentro de ese bloque, el elemento más determinante fueron las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social, que avanzaron un 4,5 por ciento. El dato confirma que el encarecimiento del empleo para las empresas no está llegando solo por la vía salarial, sino también por el aumento de las cargas asociadas a la contratación y mantenimiento de las plantillas.

La fotografía por hora trabajada muestra una tendencia similar. El coste laboral por hora efectiva subió un 3,4 por ciento interanual, hasta 26,51 euros, mientras que el coste por hora pagada avanzó un 3,7 por ciento, hasta 22,23 euros. Esa diferencia refleja la complejidad habitual de la medición laboral, donde no siempre coinciden las horas efectivamente trabajadas con el conjunto de horas retribuidas.

Desde el punto de vista empresarial, estos datos dibujan un escenario en el que el factor trabajo continúa encareciéndose de forma estable. Eso puede ser asumible en sectores con demanda sólida o capacidad de trasladar costes, pero se convierte en una presión mayor para actividades con márgenes más estrechos o menor productividad.

Educación y transporte lideran las subidas

Por ramas de actividad, los mayores incrementos del coste laboral se registraron en Educación, donde el alza fue del 7,8 por ciento, hasta 3.345,09 euros por trabajador y mes, y en Transporte y Almacenamiento, con una subida del 6,2 por ciento, hasta 3.633,9 euros. Ambos sectores reflejan una presión especialmente intensa, aunque por razones distintas: en uno pesa la actualización de condiciones laborales y en el otro la persistencia de tensiones operativas y logísticas.

En el extremo opuesto, solo dos actividades mostraron caídas interanuales. Las Actividades Artísticas retrocedieron un 5,9 por ciento, hasta 2.214,39 euros, mientras que las Industrias Extractivas bajaron un 0,4 por ciento, aunque siguieron situándose entre las ramas con costes más altos, con 4.875,39 euros por trabajador y mes.

En el plano territorial, los salarios crecieron en todas las comunidades autónomas salvo en Asturias, donde descendieron un 1,4 por ciento. Los mayores repuntes se localizaron en La Rioja, con un aumento del 8,3 por ciento, y Baleares, con un 6,1 por ciento. Mientras tanto, el número de vacantes repuntó hasta 155.737 al cierre de 2025, el nivel más alto desde el verano de 2023. Aun así, la inmensa mayoría de las empresas, un 91 por ciento, aseguró no tener puestos sin cubrir porque no necesitaba incorporar más personal. El grueso de las vacantes siguió concentrado en los servicios y, geográficamente, en Madrid y Cataluña, que volvieron a liderar la demanda de mano de obra pendiente de cubrir.