Wall Street cerró marzo con un tono mucho más favorable después de nuevas declaraciones desde Irán y Estados Unidos que alimentaron la expectativa de una posible desescalada en Oriente Medio. Ese cambio de tono dio algo de alivio al mercado del petróleo y permitió a los principales índices estadounidenses recuperar impulso, aunque el trasfondo económico sigue marcado por la presión inflacionaria, la volatilidad energética y la incertidumbre geopolítica.
El movimiento fue amplio y benefició a los tres grandes índices. El Dow Jones Industrial Average terminó la sesión con una subida del 2.49% hasta los 46,341 puntos, mientras el S&P 500 avanzó un 2.91% hasta 6,528 y el Nasdaq 100 ganó un 3.83% hasta 21,590. La reacción reflejó una combinación de caída en los futuros del crudo, mayor apetito por acciones tecnológicas y esperanzas de que el conflicto pueda encaminarse hacia una negociación.
Aun así, el repunte no despeja los riesgos de fondo. El petróleo continúa en niveles elevados, la Reserva Federal sigue vigilando el efecto de la energía sobre la inflación y varios analistas advierten que el golpe sobre el consumo estadounidense podría intensificarse si los precios altos se prolongan. La subida bursátil, por tanto, se interpretó más como un respiro que como una señal definitiva de estabilidad.
Las señales diplomáticas enfrían al petróleo
El principal catalizador del rebote fue el mensaje de que aún existe espacio para una salida negociada. Según informaciones difundidas por medios regionales, el presidente iraní Masoud Pezeshkian afirmó que cualquier final de la guerra debe garantizar la seguridad y los intereses del pueblo iraní. También habría transmitido al presidente del Consejo Europeo, António Costa, que Irán tiene voluntad de poner fin al conflicto si recibe ciertas garantías.
Donald Trump, que había insistido en varias ocasiones en la posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz por la fuerza, también moderó el tono. En una publicación realizada el martes por la mañana, aseguró que Irán había quedado esencialmente diezmado y que la parte más difícil ya había pasado. Para los mercados, ese giro fue relevante porque redujo, al menos temporalmente, el temor a una escalada militar aún mayor en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.
Ese cambio se trasladó de inmediato a la energía. Los futuros del WTI cayeron un 0.94% hasta 101.91 dólares y el Brent retrocedió un 3.19% hasta 103.96 dólares. Aunque siguen en niveles altos, el descenso fue suficiente para aliviar parte de la ansiedad acumulada en renta variable.
La inflación sigue siendo el gran riesgo
El alivio del mercado coincidió con nuevas advertencias desde la Reserva Federal. El presidente de la Fed de Kansas City, Jeff Schmid, señaló que los acontecimientos recientes en Oriente Medio probablemente ejercerán más presión sobre la inflación. A su juicio, el encarecimiento del petróleo no puede tratarse simplemente como un episodio transitorio cuando los precios ya han permanecido demasiado altos durante demasiado tiempo.
Esa visión coincide con el análisis de varias firmas. Moody’s advirtió que, aunque las finanzas de los hogares estadounidenses siguen siendo en general estables, el crecimiento del gasto es moderado y cada vez más desigual, lo que deja al consumo más expuesto al encarecimiento de la energía. Goldman Sachs también alertó de que la mayor inflación derivada del petróleo probablemente frenará el gasto durante el resto del año.
La implicación es clara: una caída puntual del crudo puede dar oxígeno a las bolsas, pero no elimina el riesgo de que los precios energéticos sigan trasladándose a la economía real. El problema ya no es solo la gasolina, sino también el impacto en transporte, bienes de consumo y márgenes empresariales.
Datos mixtos y fuerte impulso en tecnología
La jornada coincidió además con una batería de datos económicos de lectura desigual. El índice S&P Case Shiller 20 ciudades de enero mostró una variación anual del 1.2%, por debajo del 1.4% esperado, mientras el dato mensual se mantuvo en -0.1%. El PMI de Chicago de marzo se situó en 52.8, también por debajo de los 54.8 previstos. En cambio, la confianza del consumidor de The Conference Board sorprendió al alza con 91.8 frente a 87.8 esperados. Las vacantes JOLTS de febrero quedaron prácticamente en línea con lo previsto, con 6.882 millones frente a 6.890 millones.
En bolsa, entre las mayores subidas destacaron Marvell Technology, ON Semiconductor y Caterpillar. Marvell avanzó un 12.86% hasta 99.10 dólares después de conocerse que Nvidia invertirá 2,000 millones de dólares en la compañía dentro de una alianza estratégica vinculada a inteligencia artificial, conectividad y fotónica de silicio. ON Semiconductor subió un 11.25% hasta 61.92 dólares tras anunciar un acuerdo con Sineng Electric para suministrar módulos de potencia destinados a almacenamiento energético e inversores solares de gran escala.
Caterpillar ganó un 6.13% hasta 708.36 dólares, apoyada por el fuerte repunte del mercado tecnológico. En el lado bajista, Constellation Energy cayó un 6.47% hasta 279.29 dólares tras presentar una guía de beneficios para 2026 que decepcionó al mercado. CF Industries retrocedió un 5.62% hasta 129.87 dólares y Chevron perdió un 1.84% hasta 206.83 dólares, en ambos casos por la expectativa de que una eventual distensión en Oriente Medio reduzca parte de la prima reciente en energía y materias primas. Mientras tanto, el oro subió un 3.36% hasta 4,710 dólares por onza, la plata ganó un 6.91% hasta 75.44, el euro avanzó un 0.86% hasta 1.1561 dólares y bitcoin sumó un 2.05% hasta 68,001 dólares.

