Telefónica ha alcanzado un acuerdo para vender la totalidad de su filial mexicana al consorcio Melisa Acquisition por 450 millones de dólares, unos 389 millones de euros al tipo de cambio actual. La operación supone un nuevo paso en la retirada ordenada del grupo de Hispanoamérica y confirma la estrategia de concentrar recursos en los mercados que considera prioritarios, especialmente Europa y Brasil.
La transacción se ejecuta a través de Telefónica Hispanoamérica e incluye la venta del 100% del capital de Pegaso PCS y Celular de Telefonía, las sociedades que conforman Telefónica México. El importe corresponde al firm value pactado entre las partes y aún podrá ajustarse con los mecanismos habituales en este tipo de operaciones.
El cierre no es inmediato. La desinversión queda sujeta a autorizaciones regulatorias y al cumplimiento de varias condiciones incluidas en el contrato. Aun así, el acuerdo marca un punto de inflexión para la compañía, que prácticamente pone fin a su presencia operativa en América Latina fuera de Brasil y una ya residual posición en Venezuela. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
Melisa Acquisition toma el control de la filial
El comprador es Melisa Acquisition, un consorcio integrado por Oxio y Newfoundland Capital Management. Con esta operación, el grupo adquirirá el negocio móvil de Telefónica en México, una compañía que en los últimos años había mantenido una posición relevante en el mercado, aunque lejos de los líderes del sector y con fuertes dificultades para sostener rentabilidad y escala competitiva.
La venta se interpreta como la culminación de un proceso de revisión estratégica que Telefónica venía acelerando en varios países de Latinoamérica. La compañía presidida por Marc Murtra ha apostado por reducir exposición en mercados donde el retorno era más incierto y reforzar su estructura en geografías consideradas clave.
En ese contexto, México ya no encajaba en el núcleo de crecimiento prioritario del grupo. La desinversión permite liberar recursos, simplificar la estructura corporativa y reforzar la idea de que Telefónica quiere dejar atrás una etapa de dispersión geográfica para centrarse en negocios con mayor estabilidad y visibilidad operativa. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
La operación se integra en un repliegue regional
La venta de Telefónica México no es un movimiento aislado. Forma parte de una política de gestión activa de cartera con la que la multinacional ha ido reduciendo su presencia en Hispanoamérica. Tras esta transacción, la compañía quedará en América prácticamente concentrada en Brasil, uno de sus mercados estratégicos junto a España, Alemania y Reino Unido, mientras que Venezuela permanece como una posición de la que también ha mostrado intención de salir.
Ese repliegue responde a una lógica financiera y operativa. Durante años, Telefónica tuvo una presencia muy amplia en la región, pero mantener posiciones dispersas en mercados con alta presión competitiva, entornos regulatorios exigentes y retornos inestables terminó debilitando la rentabilidad agregada del grupo.
La operación en México, por tanto, no debe leerse solo como una venta puntual, sino como parte de una reconfiguración más amplia del mapa del negocio. Telefónica está intentando convertirse en una compañía más enfocada, menos expuesta a volatilidad regional y con mayor capacidad para defender márgenes en un entorno de inversión exigente. :contentReference[oaicite:3]{index=3}
México deja de ser una apuesta central
La salida del país tiene también un peso simbólico. México era uno de los mercados más relevantes de la región por tamaño y potencial, pero también uno de los más complejos por la fuerte competencia y la dificultad para capturar valor suficiente frente a operadores con mayor escala. En ese sentido, la venta reconoce implícitamente que el negocio ya no ofrecía el atractivo estratégico necesario para seguir formando parte del perímetro principal de Telefónica.
El acuerdo con Melisa Acquisition ofrece una vía de salida ordenada y permite cerrar un capítulo importante dentro de la expansión latinoamericana del grupo. Aunque el importe no resulta transformador por sí mismo para una compañía del tamaño de Telefónica, sí refuerza su disciplina estratégica y su objetivo de concentrarse en menos mercados.
En definitiva, la operación no solo reordena el negocio de Telefónica en América. También confirma una nueva etapa corporativa en la que el grupo prioriza enfoque, simplificación y rentabilidad frente a la antigua lógica de presencia extensa en múltiples países. :contentReference[oaicite:4]{index=4}

