La Alimentación Avisó: La Presión En Precios Va A Llegar

El sector de gran consumo da por hecho que el encarecimiento de los alimentos a raíz de la guerra de Irán está ya a las puertas. Así lo ha trasladado Aecoc, la patronal que reúne a fabricantes y distribuidores, cuyo presidente, Ignacio González, ha advertido de que las empresas han contenido hasta ahora parte del golpe, pero que ese esfuerzo está llegando a su límite.

El mensaje de la organización es claro: las compañías han absorbido una parte del impacto para retrasar la subida al consumidor final, pero no podrán seguir haciéndolo durante mucho más tiempo. Los márgenes, según ha señalado González, son estrechos y el aumento de costes empieza a resultar demasiado intenso como para seguir amortiguándolo sin consecuencias visibles en los precios.

En ese contexto, Aecoc considera insuficiente el plan de ayudas aprobado por el Gobierno y reclama una respuesta más contundente para proteger al consumidor en una etapa que se prevé especialmente delicada para el bolsillo de los hogares.

La Energía Es El Principal Foco De Presión

Desde la organización insisten en que el factor decisivo detrás del nuevo repunte inflacionista será la energía. Ese encarecimiento no solo impacta de forma directa sobre los procesos industriales, sino que acaba trasladándose a toda la cadena alimentaria, desde la producción hasta la distribución.

González ha subrayado que, hasta ahora, el alza en alimentación había sido más contenida que la inflación general. Mientras el índice global de marzo se situó en el 3,4%, el sector alimentario registró una subida del 2,7%, un comportamiento que, a su juicio, demuestra que las empresas han actuado como freno temporal sobre los precios.

Pero ese margen de absorción se está agotando. Y cuando eso ocurra, el traslado al consumidor será mucho más difícil de evitar.

El Campo También Sentirá El Golpe

El impacto no se limitará al coste energético de las fábricas o del transporte. Aecoc advierte de que el sector primario también se verá afectado, especialmente a través del encarecimiento de los fertilizantes. Eso convierte el problema en algo más profundo que una simple tensión puntual de costes industriales.

Cuanto más se prolongue el conflicto, mayor será la presión acumulada sobre la producción y, por tanto, sobre los precios finales. De ahí que la duración de la guerra se haya convertido en la variable clave para estimar hasta dónde puede llegar este nuevo episodio inflacionista.

La patronal evita poner cifras cerradas, pero el tono del aviso deja poco margen para la duda: el riesgo de nuevas subidas en alimentación es muy elevado.

No Se Esperan Fallos De Suministro

Pese a la advertencia sobre los precios, el sector ha querido lanzar un mensaje de calma en otro frente sensible: el abastecimiento. Aecoc no prevé, por ahora, una ruptura de la cadena de suministro y defiende que las empresas ya han demostrado en crisis anteriores que tienen capacidad para responder incluso bajo presión.

Ese matiz es importante. La preocupación inmediata no está en el desabastecimiento, sino en el coste. El sistema, según la organización, seguirá funcionando, pero lo hará en condiciones más caras y, previsiblemente, con menos capacidad para contener ese sobrecoste sin trasladarlo al consumidor.

En otras palabras, el problema no sería la falta de producto, sino el precio al que llegará a la cesta de la compra.

Aecoc Pide Un Plan Más Duro

La patronal considera que el paquete de 5.000 millones de euros aprobado por el Gobierno para amortiguar el impacto de la guerra en Oriente Próximo se queda corto. Ignacio González ha defendido que la respuesta pública debería ser más agresiva si se quiere evitar un deterioro mayor del consumo y una pérdida adicional de poder adquisitivo.

El argumento es que las empresas ya han hecho una parte del esfuerzo, sacrificando margen para retardar la inflación, y que ahora hace falta una intervención más ambiciosa si se quiere impedir que el golpe llegue de lleno a las familias.

Ese planteamiento se apoya también en una idea de fondo: el consumo empieza a mostrar síntomas de agotamiento, y un nuevo repunte de precios podría erosionarlo todavía más.

La Patronal Ve Más Problemas De Fondo

Durante su intervención, González amplió además el foco y apuntó a varios factores que, a juicio de Aecoc, complican la capacidad de España para responder a crisis como esta. Entre ellos citó la debilidad parlamentaria, la ausencia de presupuestos, la incertidumbre política y una política económica que calificó como fragmentada y sin planificación a largo plazo.

También alertó del paro juvenil y del absentismo laboral, al que definió como un problema de Estado por su coste sobre la economía. Según la organización, este fenómeno supone ya un 1,4% del PIB español y exige una coordinación mucho más estrecha entre empresas, administraciones y sistema sanitario.

Además, criticó la complejidad regulatoria, al considerar que la falta de alineación entre administraciones y organismos encarece la actividad y resta competitividad, especialmente a las pequeñas y medianas empresas.

Un Sector Que Reclama Más Peso Político

Aecoc sostiene que la alimentación y el gran consumo merecen una atención política mucho mayor por su peso real en la economía. La organización recuerda que el sector representa el 25% del PIB español y da empleo a más de 4 millones de personas, por lo que reclama ser tratado como un ámbito verdaderamente estratégico.

De cara a 2030, la patronal asegura que mantendrá los ejes centrales de su actual plan, basados en sostenibilidad, digitalización y refuerzo del empleo y el talento. Pero deja claro que, para avanzar en ese camino, hace falta un entorno más estable y una interlocución más efectiva con las instituciones.

El fondo del mensaje es contundente: si la inflación vuelve a intensificarse y los precios de la alimentación repuntan con fuerza, el consumo sufrirá. Y si el consumo se resiente, el impacto irá mucho más allá del supermercado.