Los fondos ganan terreno en el ahorro familiar

El dinero que las familias españolas mantienen en cuentas corrientes y depósitos sigue perdiendo peso relativo dentro de su patrimonio financiero. No porque los hogares estén retirando masivamente sus ahorros del banco, sino porque otros productos están creciendo con mucha más fuerza. El cambio más visible se está produciendo en los fondos de inversión, que se consolidan cada vez más como el gran vehículo para canalizar el ahorro doméstico.

Al cierre de 2025, el efectivo y los depósitos a plazo representaban el 32,5% de los activos financieros de los hogares, el nivel más bajo desde 2006. Aun así, el volumen total mantenido en este tipo de instrumentos sigue siendo enorme, con 1,14 billones de euros, un 4,6% más que un año antes. La diferencia es que los fondos han avanzado con bastante más intensidad y han ido restando protagonismo al ahorro bancario más conservador.

Este desplazamiento refleja un cambio de fondo en el comportamiento financiero de los hogares. Las familias no están abandonando el ahorro tradicional, pero sí están diversificando más y aceptando una mayor exposición a productos ligados al mercado en busca de rentabilidad.

Los fondos consolidan su liderazgo

Los hogares españoles acumulan ya 585.000 millones de euros en fondos de inversión, tras un crecimiento anual del 13,5%. Además, por tercer año consecutivo, estos productos se situaron como el principal destino del nuevo ahorro familiar, al registrar entradas netas cercanas a los 50.000 millones de euros.

La tendencia no es nueva. Los fondos llevan más de una década ocupando una posición central en la gestión del ahorro minorista en España. De hecho, solo un episodio reciente de tensión geopolítica logró interrumpir una racha histórica de 64 meses consecutivos con entradas netas positivas. La guerra en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz rompieron temporalmente esa secuencia, pero no alteraron la tendencia estructural.

Lo relevante es que las instituciones de inversión colectiva alcanzaron un peso récord dentro del patrimonio financiero de las familias, hasta situarse en el 17% del total. Es una cifra significativa porque muestra que el ahorro familiar español está dejando de depender tanto del saldo inmóvil en cuenta y empieza a apoyarse más en activos gestionados.

La inversión directa pierde atractivo

Mientras los fondos captaban dinero, la inversión directa siguió mostrando debilidad. Los activos de renta fija a corto plazo, como las letras del Tesoro, redujeron su volumen con desinversiones superiores a los 9.000 millones de euros en el conjunto del ejercicio, pese a que en el último trimestre se registraron compras por 1.348 millones.

Las acciones cotizadas también cerraron el año con saldo negativo, acumulando desinversiones por 12.832 millones de euros. Esto sugiere que, dentro del universo de activos con mayor riesgo, una parte creciente del ahorro prefiere entrar a través de fondos antes que mediante compras directas de bolsa o productos concretos de renta fija.

El fenómeno revela una preferencia por la gestión delegada. En lugar de construir por sí mismos una cartera de acciones o bonos, muchos hogares están optando por vehículos diversificados y gestionados profesionalmente, una fórmula que les permite exponerse a los mercados sin asumir directamente toda la complejidad de la selección de activos.

El patrimonio financiero marca un nuevo máximo

En conjunto, el ahorro financiero de las familias españolas cerró 2025 en un máximo histórico de 3,44 billones de euros, tras crecer un 9,3% respecto al año anterior. Solo en el cuarto trimestre, los hogares aumentaron su tenencia de activos financieros en 102.408 millones de euros, lo que equivale a un avance del 3,1% frente al trimestre precedente.

Buena parte de ese incremento no vino de nuevas aportaciones, sino del comportamiento favorable de los mercados. Las revalorizaciones explicaron el 66% del aumento del patrimonio financiero en el último trimestre, con 67.508 millones de euros procedentes de rentabilidades. El 34% restante, unos 34.900 millones, respondió a nuevas adquisiciones de activos.

En el conjunto del año, el efecto mercado aportó más de 197.000 millones de euros, lo que representa el 67% del incremento total del ahorro financiero acumulado. Es decir, la mejora patrimonial de las familias no dependió solo de ahorrar más, sino también de la revalorización de los activos ya existentes.

La deuda crece, pero pesa menos

El endeudamiento de los hogares aumentó un 4% interanual y un 1,7% en el cuarto trimestre, hasta superar los 791.628 millones de euros. Sin embargo, en relación con el PIB siguió descendiendo hasta el 46,9%, el nivel más bajo de los últimos 27 años.

Ese dato refleja una mejora relativa del equilibrio financiero de las familias. Aunque la deuda aumenta en términos absolutos, su peso sobre el conjunto de la economía se reduce, algo que suele interpretarse como una señal de mayor solidez patrimonial.

De hecho, la riqueza financiera neta de los hogares, una vez descontado el endeudamiento, avanzó un 8,6% en comparación con el año anterior y un 3,5% en el cuarto trimestre, hasta superar los 2,65 billones de euros. El ahorro familiar español entra así en 2026 con más patrimonio, menos dependencia relativa de la deuda y un protagonismo creciente de los fondos de inversión.