Alemania busca reinventar su modelo económico en plena crisis

Una economía estancada y un modelo industrial agotado

La economía alemana, durante décadas motor de Europa, atraviesa su periodo más prolongado de parálisis en tiempos recientes. Cinco años de crecimiento mínimo y un tejido industrial debilitado por competencia china, energía encarecida y presiones comerciales de Estados Unidos han puesto en cuestión el modelo exportador basado en productos de alto valor añadido. A ello se suma un deterioro del ánimo social y un mercado laboral que volvió a superar los tres millones de desempleados, un umbral que no se veía desde hacía una década.

Sin embargo, bajo la superficie de este contexto sombrío se está produciendo una transformación estructural profunda. Alemania ya no es una fábrica de chimeneas humeantes: los servicios representan cerca del 70% del PIB, mientras que la industria supone poco más del 20%. Pero el verdadero giro está ocurriendo dentro de ambos sectores, donde la digitalización y la tecnología empiezan a reconfigurar el empleo y la producción.

El mercado laboral muestra el giro tecnológico

Un análisis de BNP revela que Alemania es uno de los países donde el cambio es más evidente. Desde finales de 2019, el empleo total ha caído en 220.000 puestos, fruto del retroceso en manufacturas y construcción. En contraste, el sector tecnológico ha generado 580.000 empleos nuevos en el mismo periodo.

Aunque los despidos en grandes grupos como Volkswagen, Bosch, Thyssenkrupp o BASF dominan los titulares, los datos apuntan a un impulso tecnológico que también se refleja en la creciente inversión en propiedad intelectual, ya cercana al 5% del PIB de la eurozona.

El DAX como espejo del cambio

La transformación industrial y digital también se observa en la composición del DAX, el principal índice bursátil alemán. El impacto de SAP y Siemens, ambas reorientadas hacia la inteligencia artificial y los servicios digitales, es ahora decisivo para la evolución del indicador.

BNP advierte que la IA está reconfigurando el equilibrio económico en la eurozona, con Europa —en algunos ámbitos— a la par de Estados Unidos. La expectativa es que estos avances impulsen la productividad y el crecimiento a medio y largo plazo.

Inversiones, startups y la ventaja del norte

Pese al contexto adverso, el ecosistema tecnológico alemán ofrece señales positivas: en 2024 se crearon 2.766 startups, un 11% más que el año anterior. Estas empresas atrajeron 7.000 millones de euros en inversión, especialmente en sectores como IA, energía o movilidad.

El norte de Europa, con una mayor concentración de grandes empresas, muestra mayor capacidad para adoptar tecnologías complejas. En Alemania, el 45% de los empleados trabaja en grandes compañías, un porcentaje muy superior al de países como Grecia. Esto favorece una adopción más rápida de la IA, que ya utiliza más del 40% de las empresas grandes.

Según Oxford Economics, el 75% de los trabajadores alemanes ocupa puestos expuestos a la IA, frente al 68% en Italia y España, lo que augura un cambio acelerado en los próximos años.

Gigantes globales y promesas locales

Los hiperescaladores estadounidenses han jugado un papel clave para impulsar la transformación. Google invertirá 5.500 millones de euros hasta 2029 en centros de datos. Amazon, por su parte, planea 10.000 millones adicionales para reforzar AWS y logística. Microsoft destinará unos 3.300 millones a ampliar su infraestructura en la nube y IA.

A nivel local, emergen actores como Aleph Alpha (IA generativa), Helsing (tecnología de defensa) o Pulsetrain (baterías inteligentes), todos impulsando la nueva economía alemana.

La política, rezagada ante el cambio

En 2025 Alemania destinará 1.600 millones de euros a la IA, una cifra importante pero aún pequeña frente a los enormes planes de infraestructura y defensa. Analistas como Carsten Brzeski (ING) y Anatoli Annenkov (Société Générale) cuestionan si el nuevo gobierno invertirá en sectores del futuro o seguirá parcheando industrias del siglo pasado.

El escepticismo también alcanza las reformas prometidas por el canciller Friedrich Merz, cuya popularidad se ha deteriorado. La falta de medidas regulatorias profundas y de incentivos claros para la inversión privada mantiene a las empresas a la expectativa.

La IA como oportunidad estratégica

Expertos como Oliver Thomas subrayan que Alemania debe priorizar aplicaciones prácticas de IA y fortalecer su soberanía digital. El país ha perdido varias oportunidades tecnológicas en el pasado, desde realidad virtual hasta estándares digitales clave, y enfrenta el reto de crear un ecosistema coordinado.

Aun así, el margen de recuperación existe. La adopción masiva de IA en las pymes —que representan el núcleo del tejido económico alemán— será decisiva para que Alemania recupere terreno frente a Estados Unidos y Asia.