El déficit estructural sitúa a España en una posición fiscal crítica

Un desequilibrio que se arrastra desde hace dos décadas

Los datos del Instituto Juan de Mariana reflejan un problema ya enquistado: España acumula casi veinte años de déficits continuados, un patrón que ha llevado la deuda pública por encima del 100% del PIB y que convierte el pago de intereses en una carga permanente para las cuentas públicas. Según el informe sobre el Día de la Deuda, el déficit de 2024 se situó en el 3,16% del PIB, equivalente a 50.187 millones de euros, mientras que la deuda alcanzó el 101,8% del PIB.

El principal foco del desequilibrio se concentra en la Administración Central, con un déficit del 2,91% del PIB. La Seguridad Social registró un 0,54%, pero su situación real se ve distorsionada por las transferencias estatales —cerca de 45.000 millones de euros— destinadas a sostener un sistema de pensiones claramente insuficiente.

El sistema de pensiones, el mayor riesgo para la sostenibilidad

El estudio identifica a la Seguridad Social como el gran «elefante en la habitación». Cerca de uno de cada cuatro euros que abona el sistema se financia mediante déficit y deuda, absorbiendo ya un 35% de la recaudación fiscal. La Comisión Europea prevé que este porcentaje podría elevarse al 47% en 2050, comprometiendo la capacidad del país para destinar recursos a otras políticas públicas.

En las últimas dos décadas, el Estado ha transferido más de 400.000 millones de euros para tapar el déficit contributivo. Estas aportaciones ocultan la magnitud del desequilibrio y presionan al alza la carga fiscal sobre empresas y hogares.

Deuda en máximos históricos y vulnerabilidad creciente

España ha experimentado el mayor aumento de deuda pública entre las grandes economías de la UE: del 45,3% del PIB en 2004 al 101,8% en 2024. Aunque la ratio mejoró tras la pandemia, ello se debió casi exclusivamente al fuerte crecimiento nominal del PIB, no a un ajuste real del déficit. La factura por intereses vuelve a escalar y la sostenibilidad depende cada vez más de factores externos como el ciclo económico y las condiciones de mercado.

El informe subraya cifras que muestran la magnitud del problema: en 2025, la deuda aumenta a un ritmo de 164 millones de euros diarios, equivalentes a 6,8 millones por hora. Cada minuto se suman 114.000 euros y cada segundo 1.900 euros. Con estos ritmos, las posibilidades de ajustar las finanzas públicas se reducen de forma acelerada.

Un margen fiscal mínimo para futuras crisis

El coste anual de los intereses ronda los 39.000 millones de euros, cerca del 2,4% del PIB, una cantidad similar a toda la recaudación del Impuesto de Sociedades. La deuda por habitante ya supera los 33.000 euros, triplicando la cifra registrada en 2004. Pese a que los ingresos alcanzan el 42,3% del PIB, el gasto llega al 45,4%, ampliando la brecha estructural.

Con este escenario, el «Día de la Deuda de 2025» se adelanta al 9 de diciembre, lo que significa que todos los gastos realizados desde ese día hasta fin de año se financian exclusivamente con endeudamiento. El Instituto Juan de Mariana propone revisar el elevado número de entes públicos —casi 20.000— y los programas de subvenciones, que suponen más de 41.500 millones anuales, como parte esencial de un ajuste profundo del gasto.