Los gestores alertan de excesos en la inversión en IA

Preocupación creciente por una posible burbuja tecnológica

La fiebre por la inteligencia artificial ha llevado a empresas de todo el mundo a invertir cantidades sin precedentes con la esperanza de impulsar la productividad global. Sin embargo, las dudas sobre la sostenibilidad de estas expectativas empiezan a consolidarse. La última encuesta mensual de gestores de fondos realizada por Bank of America recoge por primera vez en su historia que los profesionales del sector creen que las compañías están invirtiendo más de lo razonable en IA. Un 20% neto de los encuestados considera que existe un exceso claro de inversión.

El mercado ha oscilado entre un rally basado en el entusiasmo por la IA y correcciones impulsadas por el temor a un escenario inflado. En la edición de noviembre de la encuesta, los gestores intensifican esta preocupación: la “burbuja en la IA” vuelve a ser el principal riesgo señalado, creciendo del 33% en octubre al 45% en noviembre. Además, un 53% afirma abiertamente que dicha burbuja ya está presente, frente al 39% que la descarta.

Expectativas de productividad y señales de complacencia

Aunque la mayoría reconoce la existencia de una posible burbuja, no todos rechazan el valor real de la IA. Más de la mitad de los encuestados, un 53%, señala que los avances de productividad ya están en marcha. Un 27% cree que llegarán después de 2026 y un 15% espera mejoras el próximo año. La cuestión es si estos avances podrán justificar la magnitud de las inversiones realizadas.

Un indicador adicional de alerta es la escasa liquidez que mantienen los gestores en sus carteras: apenas un 3.7%, el nivel más bajo desde octubre. Esto significa que están más expuestos que nunca a movimientos bruscos en la bolsa. Según BofA, cada vez que la liquidez cayó a niveles similares desde 2002, los mercados registraron descensos en los siguientes uno a tres meses mientras los bonos del Tesoro actuaron como refugio. Si la renta variable no cae ahora, sería la primera excepción en más de dos décadas.

Optimismo macroeconómico y riesgos crediticios

La elevada exposición a renta variable coincide con una visión económica notablemente optimista para los próximos 12 meses. Por primera vez en 2025, la mayoría de gestores cree que el crecimiento mundial será mayor dentro de un año. Además, solo un 6% prevé un aterrizaje duro de la economía, mientras que un 53% apuesta por un aterrizaje suave y un 37% no espera ningún aterrizaje.

Respecto a los riesgos financieros, un 59% considera que una eventual crisis de crédito tendría su origen en el crédito privado, por delante de la deuda gubernamental (17%) o el crédito al consumo (10%). Las criptodivisas apenas concentran un 5% de las respuestas.

Perspectivas para 2026 y los motores del mercado

Mirando hacia 2026, los gestores sitúan a las bolsas internacionales como el activo con mejores perspectivas (42%), seguidas por la renta variable estadounidense (22%) y las materias primas (9%). En el desglose por mercados, el índice MSCI Emerging Markets es el favorito con un 37% de apoyo, seguido del Nasdaq (13%) y el Nikkei, Hang Seng y EuroStoxx, con un 10% cada uno.

Los factores más favorables para los mercados serían un repunte de productividad generado por la IA, una aceleración del crecimiento económico de China y que la Reserva Federal sitúe los tipos por debajo del 3%. Por el contrario, las mayores amenazas serían un repunte de inflación acompañado de subidas de tipos, un frenazo en la inversión en IA y un aumento del desempleo estadounidense por encima del 5%.