El Gobierno de Starmer eleva la presión fiscal
El Gobierno de Keir Starmer aprobó un paquete fiscal que incrementa la recaudación en 26.000 millones de libras, prolonga la congelación del IRPF y sube impuestos a dividendos, intereses y juego. La ministra de Hacienda, Rachel Reeves, defendió la medida como necesaria tras el deterioro de las previsiones de productividad e ingresos, evitando recortes en el Estado del Bienestar en un contexto político dominado por el ascenso de Reform UK.
Reeves destacó que la presión fiscal alcanzará el 38,3% del PIB al final de la legislatura, el nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial. El Gobierno mantiene su promesa de no modificar formalmente los tipos del IRPF, la Seguridad Social ni el IVA, aunque la congelación de tramos hasta 2031 forzará a cerca de un millón de contribuyentes a saltar a escalones superiores.
Congelación del IRPF y nuevos impuestos
La congelación del income tax se extiende tres años más y aportará 8.300 millones de libras. También aumentan en dos puntos los impuestos sobre dividendos, ahorro y ganancias de capital, junto con reducciones de beneficios fiscales en pensiones. Desde 2029-2030, el impacto será total sobre la recaudación prevista.
Entre las nuevas figuras fiscales figura un impuesto a las mansiones: viviendas de más de dos millones pagarán 2.500 libras al año, y aquellas por encima de cinco millones, 7.500 libras. Además, se encarecen el juego, las bebidas azucaradas y los vehículos de alta gama. También se elimina la ayuda a la escolarización no obligatoria desde el tercer hijo.
Deterioro de previsiones económicas
La rebaja en las expectativas de productividad explica el endurecimiento fiscal. Se pasa de un crecimiento medio anual del 1,3% al 1% hasta 2030, lo que implica un recorte de ingresos estimado en 16.000 millones. El PIB crecerá el 1,5% en 2025, pero se revisa a la baja para 2026 y ejercicios siguientes. La inflación se revisa al alza: terminará 2025 en el 3,5% y 2026 en el 2,5%.
Reeves mantiene el objetivo de reducir deuda sobre PIB durante esta legislatura y alcanzar superávit primario. La deuda, cercana al 100% del PIB, ya consume una décima parte del presupuesto en intereses.
Reacciones políticas y mercados
Las críticas no tardaron en llegar. Reform UK acusó al Ejecutivo de apostar por más impuestos en lugar de recortes de gasto. Los conservadores, por su parte, señalaron que el Estado del Bienestar está fuera de control. La oposición recordó que Reeves ya había incumplido su promesa de no subir impuestos hace un año, cuando elevó la carga fiscal en 40.000 millones.
Los mercados reaccionaron con calma. El FTSE 100 avanzó un 0,85% y el coste de la deuda británica se redujo ligeramente. El Gobierno insistió en que el esfuerzo fiscal es necesario para asegurar las finanzas públicas y cumplir sus compromisos presupuestarios.

