Cuarta pausa consecutiva en política monetaria
El Banco Central Europeo ha decidido mantener los tipos de interés en el 2% por cuarta reunión consecutiva, confirmando su confianza en la evolución actual de la inflación, situada en el 2,1% en la zona euro. La decisión, adoptada por unanimidad, refuerza la idea de que el organismo considera controlado el escenario de precios a corto y medio plazo.
Aunque la economía europea no atraviesa una fase especialmente dinámica, tampoco muestra señales de crisis inminente. El contexto sigue marcado por la debilidad del eje francoalemán y por un entorno internacional incierto, pero con una estabilidad suficiente como para justificar la continuidad de los tipos.
Revisión al alza de las previsiones económicas
El BCE ha mejorado de nuevo sus estimaciones de crecimiento. Para 2025 espera ahora un avance del PIB del 1,4%, frente al 1,2% anterior, mientras que en 2026 prevé un crecimiento del 1,2% y en 2027 del 1,4%. Por primera vez, el banco ha incorporado una previsión para 2028, también del 1,4%.
Christine Lagarde destacó el mejor comportamiento de sectores como el químico y el farmacéutico, así como el impulso de la inversión tanto pública como privada. Según explicó, el auge de la inteligencia artificial está beneficiando también a pequeñas y medianas empresas, reforzando el tejido productivo europeo.
Inflación bajo control, pero con matices
El escenario de precios ha sido ajustado ligeramente al alza debido a la persistencia de la inflación en los servicios, que se modera más lentamente por el crecimiento salarial. El BCE estima una inflación media del 2,1% este año, del 1,9% en 2026, del 1,8% en 2027 y del 2% en 2028, alineándose así con su objetivo a medio plazo.
Este contexto abre la puerta a una etapa prolongada de estabilidad monetaria, lo que aportaría previsibilidad tanto a hogares con hipotecas variables como a empresas y futuros compradores de vivienda.
Incertidumbre global y ausencia de orientación futura
Lagarde subrayó que la incertidumbre sigue siendo elevada, citando riesgos geopolíticos, tensiones comerciales con China y la guerra en Ucrania. Ante este escenario, el BCE evita ofrecer orientación futura y reafirma que las decisiones se tomarán reunión a reunión según los datos disponibles.
Aunque el consenso apunta a que el ciclo de bajadas ha concluido, algunas voces dentro del Consejo de Gobierno no descartan incluso una futura subida si se intensifican factores como el gasto fiscal, la fragmentación comercial o las presiones demográficas sobre salarios y precios.
Perspectivas para 2026 y más allá
El banco cierra 2025 con cuatro recortes acumulados, desde el 3% al 2%. Para 2026, la mayoría de analistas prevé una prolongada pausa, salvo que una fuerte caída de los precios energéticos o una apreciación sostenida del euro otorguen margen para un último ajuste a la baja.
Por ahora, el BCE opta por la prudencia y la estabilidad, consciente de que las previsiones pueden verse alteradas rápidamente por un entorno global cambiante.

