La política monetaria devuelve estabilidad al mercado de divisas
El mercado de divisas vuelve a marcar el pulso de los activos financieros. Tras encadenar cuatro sesiones consecutivas a la baja, el dólar consigue estabilizarse y rebota cerca de un 1% frente a sus principales cruces. La decisión de la Reserva Federal de mantener los tipos sin cambios, junto con el respaldo explícito a una política de dólar fuerte por parte del secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha servido de ancla para la divisa estadounidense.
Durante su comparecencia, el presidente de la Fed, Jerome Powell, reiteró que los riesgos inflacionistas y los riesgos de enfriamiento económico parecen haberse moderado. La debilidad observada meses atrás en el mercado laboral había favorecido una postura acomodaticia, pero la reciente estabilización del empleo reduce la urgencia de nuevos recortes de tipos.
Repunte de los rendimientos de la deuda
El fortalecimiento del dólar se ha visto acompañado por un repunte de las rentabilidades de los bonos. El rendimiento del bono estadounidense a dos años, el más sensible a la política monetaria, se aproxima al 3,6%, mientras que el bono a diez años ronda el 4,25%.
Desde Goldman Sachs consideran probable una pausa prolongada de la Fed, respaldada por unos sólidos datos de actividad y señales de estabilización del empleo. No obstante, anticipan que la moderación progresiva de la inflación permitiría retomar la flexibilización monetaria más adelante, con hasta dos recortes de tipos antes de final de año.
Wall Street pierde impulso
La prolongación del escenario de tipos estables ha limitado el avance de Wall Street. En un contexto de valoraciones exigentes y cierta incertidumbre financiera, la expectativa de una bajada del precio del dinero era el principal catalizador para prolongar las subidas. Finalmente, el S&P 500 se alejó de los 7.000 puntos alcanzados en la apertura y cerró prácticamente plano.
Los futuros sobre fondos federales reflejan que el mercado no espera cambios en los tipos al menos hasta junio, con una probabilidad cercana al 47% de un recorte dentro de cinco meses. Para entonces, la Reserva Federal podría contar con un nuevo presidente, y en los círculos financieros comienza a ganar peso el nombre de Rick Rieder, responsable de renta fija en BlackRock.
Europa corrige tras máximos
Las principales citas de la jornada se han producido con los mercados europeos cerrados. Un día después de que el Ibex 35 marcara un nuevo máximo histórico, los inversores optaron por recoger beneficios. El selectivo español cerró con una caída del 1,1%, lastrado principalmente por el sector financiero.
BBVA destacó entre los valores más castigados tras la rebaja de recomendación de RBC a “igual que mercado”, lo que se tradujo en un descenso del 2,8% y arrastró al conjunto del sector bancario, que registró recortes cercanos al 2%.
Repsol y el petróleo, al margen de las caídas
Entre los pocos valores que escaparon al tono negativo destacó Repsol, con una subida cercana al 1%, apoyada en el repunte del precio del crudo. El movimiento coincidió con nuevas advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre el estrechamiento del margen para alcanzar un acuerdo con Irán, lo que añadió volatilidad al mercado energético.
Movimientos contenidos en Europa y foco en resultados
En el resto de Europa, los movimientos fueron más moderados. La fortaleza del euro presionó a las compañías exportadoras y, junto con las fuertes caídas de LVMH, arrastró al Cac francés un 1%. El Dax alemán cedió un 0,2% y el FTSE británico un 0,5%.
Con los mercados europeos cerrados, Microsoft, Tesla y Meta presentarán sus resultados. Analistas coinciden en que, hasta ahora, la temporada de resultados tecnológicos ha sorprendido positivamente, reforzando la narrativa de un crecimiento sostenido impulsado por la inteligencia artificial.
Oro en máximos y presión sobre el dólar
A pesar del rebote puntual del dólar, las perspectivas siguen siendo frágiles. Desde ING estiman que la corrección podría no haber concluido y que la divisa aún tendría margen para depreciarse alrededor de un 3% adicional a corto plazo.
La salida de capitales del dólar continúa impulsando al oro, que vuelve a romper niveles históricos y se sitúa cerca de los 5.300 dólares por onza, consolidándose como principal refugio en un entorno de elevada incertidumbre.

