Amenazas judiciales y choque institucional
El Departamento de Justicia ha amenazado a la Reserva Federal con una posible acusación penal relacionada con el testimonio de su presidente, Jerome Powell, sobre las obras de renovación de los edificios del banco central. Así lo reconoció el propio Powell durante el fin de semana, en lo que supone una escalada inédita por parte de la Administración estadounidense.
El episodio se produce tras meses de ataques del presidente Donald Trump, que ha criticado abiertamente a Powell por no recortar con mayor rapidez los tipos de interés. Trump busca abaratar el crédito, impulsar la economía y reducir el coste de financiación de la deuda pública, pese a que la Fed recortó tipos en tres de los últimos cuatro meses de 2025.
Renovaciones como pretexto
Trump ha acusado a Powell de mala gestión del proyecto de renovación de la sede de la Fed, valorado en unos 2.500 millones de dólares. Powell, rompiendo con su tono habitual, calificó estas acusaciones como simples pretextos destinados a erosionar la independencia del banco central.
Aunque el respaldo republicano a estas críticas ha sido limitado, comienzan a surgir voces disidentes. El senador Thom Tillis advirtió de que ya no hay dudas sobre los intentos de la Administración de socavar la autonomía de la Reserva Federal.
Por qué importa la independencia del banco central
La Fed ejerce un poder decisivo sobre la economía estadounidense. Al bajar los tipos, estimula el crédito y el crecimiento; al subirlos, frena la inflación aunque ello implique un menor dinamismo económico y pérdida de empleo. Por esta razón, la mayoría de economistas defienden bancos centrales independientes, capaces de adoptar decisiones impopulares sin interferencias políticas.
El valor de esa independencia quedó especialmente claro tras la crisis inflacionaria de los años setenta. La presión política para mantener tipos bajos contribuyó entonces a una inflación descontrolada. El giro llegó con Paul Volcker, quien elevó los tipos hasta casi el 20% a comienzos de los ochenta, provocando una dura recesión pero logrando estabilizar los precios.
Riesgos para los mercados
Un intento de destituir a Powell podría provocar fuertes turbulencias financieras. Los analistas advierten de caídas en Bolsa, repuntes en los rendimientos de los bonos y un encarecimiento general del crédito, desde hipotecas hasta préstamos al consumo. De hecho, los mercados reaccionaron con descensos y un debilitamiento del dólar tras conocerse las últimas tensiones.
Los inversores valoran una Fed independiente no solo por su capacidad para controlar la inflación, sino también por la previsibilidad de sus decisiones. Si la política monetaria se percibe como rehén del poder político, anticipar los movimientos del banco central se vuelve mucho más complejo.
Un precedente internacional
El caso de Turquía suele citarse como advertencia. Allí, la presión política para mantener tipos bajos disparó la inflación hasta el 85%. Solo tras recuperar la independencia del banco central se logró reducirla, aunque a costa de tipos de interés muy elevados.
En Estados Unidos, aunque Trump podrá nombrar un nuevo presidente de la Fed cuando expire el mandato de Powell en mayo, la política monetaria depende del voto colegiado del comité, lo que limita el margen de maniobra presidencial. Además, cualquier destitución forzada podría acabar en el Tribunal Supremo.

