El Consejo Alemán de Expertos Economistas presentó su informe anual, el primero bajo el gobierno del canciller Friedrich Merz, seis meses después de su llegada al cargo. El documento detalla un escenario económico débil, marcado por bajo crecimiento, tensiones estructurales y la necesidad de un giro en las políticas de inversión y productividad.
El diagnóstico llega en un momento en que Alemania intenta recuperar dinamismo tras dos años de recesión y enfrenta presiones por su rezagado desempeño comparado con otros países europeos. El informe subraya que sin reformas profundas, el país podría continuar perdiendo competitividad.
Crecimiento limitado y falta de impulso productivo
Según las proyecciones del consejo, el producto interno bruto crecerá apenas un 0.2 por ciento este año y alcanzará el 0.9 por ciento en 2026. Aunque esto supone un cambio de tendencia respecto a la recesión reciente, está lejos de una recuperación sólida. “Las perspectivas finalmente pasan de negativas a positivas, pero el impulso es débil”, señaló la presidenta del consejo, Monika Schnitzer, al entregar el análisis en Berlín.
Los expertos hacen hincapié en que Alemania se sitúa por detrás de varias economías de la Unión Europea. Para revertir esta brecha, consideran necesario mejorar la productividad mediante mayor innovación y nuevas inversiones estratégicas. En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y cambios industriales, también recomiendan reforzar las políticas de seguridad económica y de crecimiento a largo plazo.
El debate sobre el fondo especial y el gasto público
El informe critica la orientación del Fondo Especial para Infraestructuras y Neutralidad Climática (SVIK), dotado con 500.000 millones de euros financiados por deuda. Los expertos advierten que una parte significativa de los recursos se está destinando a gastos de consumo, sin contribuir a la creación de activos ni al fortalecimiento de capacidades productivas.
El consejo recomienda evitar que el fondo se utilice para ampliar beneficios como la pensión de maternidad o nuevas deducciones fiscales para conductores. “Es necesario ajustar estos planes para no desperdiciar las oportunidades que ofrece el paquete financiero”, afirmó Schnitzer. Aunque las recomendaciones no son vinculantes, históricamente han influido en la política económica alemana.
El canciller Merz coincidió en varios puntos del informe y reiteró que la alta carga fiscal y las contribuciones sociales están frenando la inversión. También defendió que el costo de la energía en Alemania sigue siendo un obstáculo central, y aseguró que su gobierno trabaja con Bruselas para encontrar soluciones este mismo año.
Reformas en impuestos, pensiones y ahorro privado
Entre las medidas previstas por el Ejecutivo se incluyen incentivos fiscales para la inversión empresarial en maquinaria, digitalización y equipamiento; una reducción del impuesto a sociedades desde 2028; y ajustes en las cotizaciones a la seguridad social. El gobierno también subraya la necesidad de actuar sobre los costos de salud, cuidados y pensiones, que aumentan año tras año.
El informe dedica atención especial al reto demográfico. Con una población envejecida, el sistema de pensiones depende de un número cada vez menor de contribuyentes. Solo este año, las subvenciones públicas a las jubilaciones superarán los 120.000 millones de euros, convirtiéndose en el mayor gasto del presupuesto federal.
Una recomendación clave del consejo es fomentar el ahorro privado para la jubilación. Alemania presenta altos niveles de desigualdad económica en comparación con otros países europeos, en parte debido a que entre el 30 y el 50 por ciento de la riqueza proviene de herencias y donaciones. Los activos empresariales disfrutan de ventajas fiscales que, según los expertos, reducen la recaudación de forma significativa. El gobierno quiere evitar que empresas familiares cierren por no poder afrontar impuestos sucesorios, aunque las grandes herencias suelen tributar relativamente poco.

